¿Cuál es tu posicionamiento en la terapia?
- psigscontacto
- 6 dic 2025
- 3 min de lectura
Actualizado: 7 dic 2025
Llevo un tiempo observando cómo influye el posicionamiento de las personas en el proceso de terapia y la importancia de hacerlo consciente desde el primer momento. Y también he podido ver que el efecto y el impacto de la terapia en las personas varían significativamente según lo que se promueve durante el proceso. Este posicionamiento puede ser pasivo o activo, y es relevante ver cómo el condicionamiento influye en esta decisión que para mi es crucial hacer consciente.
Desde antes de nacer recibimos información, se nos dice y se nos educa para ser de determinada manera, para encajar en unas normas, para hacer lo que toca y para, por ejemplo, decir "si si" ante una explicación de un profesor que lo que dice “es la verdad”. En ningún momento nos cuestionamos, bueno ni se nos pasa por la cabeza que podemos cuestionar lo que nos dicen o nos enseñan, es así porque lo dice el profesor o la profesora o porque lo dicen en la familia o nuestro referente materno/paterno.
De esta manera cuando llegamos a adultos queremos ser ese referente que está en posesión de la verdad y que ahora va a decir su verdad. Nos vamos pasando la varita del poder de unos a otros, es decir, esta tendencia a no cuestionarnos las cosas se traslada a la vida adulta donde también buscamos ocupar el rol de quien posee la verdad y la transmite, perpetuando así una dinámica de poder.
Este patrón también se manifiesta en el ámbito terapéutico, en el que creemos y alimentamos la creencia de que el o la profesional de la psicología tiene todas las respuestas y sabe exactamente qué debemos hacer para superar nuestras dificultades y librarnos de eso que llamamos problemas. Este mecanismo inconsciente de “mente pasiva”, reforzado durante años, puede generar frustración en terapia.
Es importante preguntarnos: ¿Qué idea tenemos? y ¿de dónde viene nuestra idea sobre el papel del psicólogo o la psicóloga?
Actualmente, abundan mensajes que presentan la psicología como una fuente de verdades absolutas, sugiriendo que conocer ciertas respuestas evitará que experimentemos aquello que tememos; parece que existe “la palabra de la psicología” como si fuera un dios que nos va a liberar de todo lo que llamamos males.
Y esto lo leemos ambas partes, desde esos dos lugares -psicolog@ o persona que acude a terapia- siendo importante para mí matizar esto ya que, como profesional de la psicología no puedo verme separada de este alimento egoico que no es mas que un reflejo del conflicto que se tiene para una búsqueda de reconocimiento y que está influido también por un condicionamiento previo y una lucha de poder.
Cuando acompaño o me encuentro con alguien que está viviendo un momento que definimos como complicado, lo más honesto es reconocer que no existe una solución inmediata para evitar ese malestar, y saber que esa búsqueda es solo fruto del condicionamiento. Es liberador a la par que difícil decirle a alguien que no tienes una respuesta para evitar ese dolor. El verdadero proceso comienza al crear un espacio seguro donde nadie juzgue lo que sentimos ni nos exija sentir algo distinto. Darte el permiso para sentirlo y dejar de luchar reducirá la intensidad de lo que estás sintiendo, lo liberarás y entonces te darás cuenta de que negar o evitar eso que llamamos dolor, no es la solución.
La evitación es una lucha en la que el cerebro ha valorado por puro automatismo que va a tener que invertir mucha más energía, metabólicamente hablando, en lo nuevo que si sigue haciendo lo mismo. Consume menos energía repitiendo que creando y, yo te invito a dejar de repetir para seguir sobreviviendo y a empezar a crear para comenzar a VIVIR.
Ha de caerse la idea que tenemos del rol del psicólogo o la psicóloga y permitirnos sentir una relación entre dos personas cuyo propósito es el mismo, SANAR.