¿Qué es ir al psicólogo? ¿Qué es ser psicóloga? ¿es lo mismo ser psicóloga que ejercer la psicología?
- psigscontacto
- 9 nov 2025
- 4 min de lectura
Desde que me planteé esta pregunta: ¿Qué es ir al psicólogo?, me di cuenta de que lo estaba haciendo al revés, de fuera para dentro. En realidad, lo que me preguntaba era '¿qué es ser psicóloga?'. Aun así, quise desarrollarlo para poder verme.
En la carrera aprendí muchas cosas y estoy muy agradecida al proceso, al esfuerzo y al compromiso conmigo misma, porque no fue un camino fácil de recorrer, pero fue precioso. Decidí estudiar la carrera por curiosidad, por saber el porqué de las cosas y también porque quería ayudar.
Cuando terminé la carrera, salí con la idea de que podía ayudar a las personas a poner nombre a las cosas y también a encontrarse mejor. Pero, ¿qué es eso de encontrarse mejor? Para mí, era acompañar a las personas a cambiar de un estado a otro, aplicar herramientas para que ese sentir que tanto desagrada pase y poder llegar a un estado deseado.
Hoy reconozco el daño que puede causar esa visión. Mientras escribo esto, veo cómo esa forma de pensar otorga demasiado control y poder a la mente, alejándonos de lo que realmente nos hace humanos: SENTIR.
Con todo esto, surgió en mi una nueva pregunta: ¿y si cambiamos el querer cambiar un resultado, un estado, por observar el síntoma?
Es decir, si comprendemos la función del síntoma, la pregunta cambia por completo y pasa de "¿qué tengo que hacer para dejar de estar así?" a "¿qué me está queriendo decir ese síntoma?".
Claro, para mí, ir al psicólogo era esto: ir para que me dijeran qué tengo que hacer para conseguir estar feliz, contenta todo el rato, y cómo hacer para conseguir lo que quería. Por ende, como profesional de la psicología, yo quería hacer eso: promover que la persona cambie de estado y deje de estar triste o angustiada, y que consiguieran lo que deseaban.
Hoy sé que no es este el camino. Sé que a eso que llamo tristeza o angustia quiere decirme algo, y que esto clama por salir y tiene su función y su significado, así como su ciclo necesario.
Voy a compartir un aprendizaje que tuve gracias a una persona a la que le tengo un gran cariño; aunque a día de hoy no nos seguimos viendo, la tengo muy presente.
Esta persona me mostró algo que puede ocurrir cuando ponemos etiquetas a las cosas, a un estado en el que nos encontramos y cuando hacemos de este un resultado. En su caso, la palabra era “depresión”.
Esta persona se identificó con la idea que tenía de lo que es una depresión y no se veía capaz de salir de ahí; se veía indefensa y resignada a este pensamiento "esto es lo que hay". Toda su fuerza, su poder, su capacidad estaban mermadas porque, en ese momento, su mente le dijo que hasta que la depresión no pasara, no podría ser ella misma de nuevo. Su libertad estaba tapada, quedaba oculta por este término psiquiátrico , que lejos de ayudarla, no le permitía avanzar.
Esperaba sentirse mejor para poder avanzar, movilizarse. Sin embargo, aprendí algo muy valioso: lo que necesitamos realmente surge desde nuestro interior. Podemos darnos a nosotros mismos lo que buscamos, y compartirlo desde ese lugar es algo maravilloso y liberador. Si estás triste no te aisles y comparte desde esa tristeza.
Poco a poco, fuimos comprendiendo que ese término le estaba diciendo que no se había permitido expresar su tristeza, su rabia, su desolación, su desamparo y su sentimiento de culpa. Debajo de todo eso, había una gran lucha por mantenerse en una situación personal en la que creía no poder hacer nada. Vivía con mucha resignación y una obligación autoimpuesta. La lucha interna entre lo que hago, lo que creo que debo hacer y lo que realmente quiero hacer es enorme en personas con este diagnóstico. Como no se permitía ni siquiera escuchar esa lucha, la adormecía, como si no existiera, como si lo que estuviera viviendo no estuviese pasando.
Gracias a esto, hoy, cuando alguien dice que está deprimido o deprimida, o que le han diagnosticado depresión, la primera pregunta que me hago es: ¿y si la depresión no es un resultado, sino un síntoma? ¿De qué puede estar protegiendo este síntoma?.
Junto con esto, las preguntas que me hago son: ¿Qué está hundiendo a la persona? ¿Qué es lo que no se permite sentir? ¿Qué se está obligando a vivir?
Cuando te permites sentir lo que necesitas sentir, te liberas y dejas de ser preso de tu represión y tu castigo.
Por eso, para mí, hoy ser psicóloga, ejercer la psicología o ir al psicólogo es, en el fondo, es la misma pregunta. Es una actitud. Es saber y ser consciente de que no tenemos las respuestas a todo. Las preguntas que me hago hoy y las respuestas que llegan son solo posibilidades del momento, y van mucho más allá de lo que estudié en su día. Eso fue solo el inicio, un paso en el camino.
Y lo más importante para mí, el mayor aprendizaje que estoy viviendo, es que hagas lo que hagas y te dediques a lo que te dediques, todo se trata de lo mismo: de ser persona. Qué bonito es darnos la oportunidad de crear relaciones sanas entre personas, porque la relación con otra persona, SANA.